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Ermita De San Juan Y Santa Teresa

Las ermitas e iglesia de Casas del Señor

Don José Montesinos Pérez y Martínez. Orihuela 1745-1828. Erudito.

Fue Catedrático de humanidades en su ciudad natal. Escribió una Historia de Orihuela (1815) que ha quedado inédita, en la que narra detalladamente las efemérides del Obispado y pueblos de su gobernación, la relación de sus hijos ilustres, establecimientos religiosos y biografías de sus Obispos. También escribió de las ermitas en las Casas del Señor, que trascribió literalmente:

“Ermita de Nuestra Señora del Rosario. Extramuros de la Villa (paso o termino) que llaman Las Casas del Señor, es en la aseada y capaz ermita de Nuestra Señora del Rosario y de los Gloriosos Santos Mártires Abdón y Senen, abogados contra las tempestades de piedra, centellas y rayos, se les tienen grande devoción, y se dice misa en ella en los días calendos, que pagan sus devotos vecinos labradores”.

“Ermita de San Juan y Santa Teresa.-Extramuros, de la Villa en un pazo llamado de Casas del Señor, está la ermita curiosa y aseada dedicada al Glorioso San Juan Bautista y a la Gloriosa Santa Teresa de Jesús; es de particulares en Hacienda propia, y la celebración de Misa en ella no es (cierta)”.- La Ermita a que hacemos mención creemos que debe ser la de la finca de don Luis Gran Rico, que anteriormente fue de doña Carmen Cabanes.

Cuanto hemos referido, corresponde al siglo XVIII, ha llovido mucho desde entonces y ahora nos meteremos casi en la actualidad.

Las Casas del Señor es una aldea situada a diez kilómetros y medio de Monóvar. La escasez de lluvia que se ha acentuado de algunos años a esta parte, ha contribuido a empobrecer su feligresía, pues aunque el terreno por la naturaleza del suelo se cubre de vistosa y rica vegetación, apenas recibe la benéfica acción del agua, le es duro aguantar tanta sequía.

Parroquia de la Virgen del Remedio

Su parroquia, rural hasta 1952, por su arreglo parroquial de este año se la hizo de Ascenso, con cura y vicario, por contar una feligresía de 2.200 almas.-Ver boletín Oficial. V. 1952, Pág. 66.

Cuenta el edificio parroquial, con un reloj instalado en su torre, como quiera que se trata de antigua maquinaria, cada día había que darle cuerda, y claro está, quién si no que el mismo cura, el encargado de este menester, pero se trataba de una persona ya entrada en años, el acceso a este menester de “la cuerda” era un tanto complicado y la mañana del 3 de mayo de 1950, el cura cayó de una escalerilla de hierro, último tramo del trabajo y fue a parar al suelo con tan mala fortuna, que allí se quedo muerto en el acto.

José Poveda Giménez

Cronista Oficial

Fuente: Programa de fiestas 1998

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